Por: Eduardo Labrada Rodríguez, Periodista de Adelante.
Antecedida por un despliegue de propaganda en la prensa local, en la mañana del viernes 22 de junio de 1945 se inauguró en las sabanas inmediatas al norte de la ciudad de Camagüey, cerca de uno de los afluentes del río Hatíbonico, la primera escuela de aviación del interior del país, la que además contó con aeropuerto, por lo que superaba a la Academia Aérea de La Habana.
Sin dudas que nuestra ciudad quedó marcada como pocas en el país por aquellos años heroicos de la aviación; la presencia de Rosillo, pionero de la aviación cubana sobrevolando nuestros cielos, las pistas construidas de manera rudimentaria en los repartos La Zambrana y La Vigía, y por la sabana de Los Marañones, donde hoy se levanta el Hospital Pediátrico Eduardo Agramonte Piña, la visita de escuadrillas aéreas de exhibiciones y el lanzamiento del primer paracaídas, dejó huellas entre una juventud que a poco fue testigo del extraordinario vuelo transoceánico Sevilla – Camagüey.
Con el inicio y desarrollo de la II Guerra Mundial, se iniciaron rápidas obras de ampliación en el aeropuerto Ignacio Agramonte para ser utilizado por la fuerza aérea de los EE.UU. a partir de los primeros años de la década de 1940, aumentando la popularidad de la aviación entre la juventud, muchos de los cuales encontraron empleo en esas obras.
Para el 1945 surgieron algunas pequeñas empresas locales de transporte aéreo o fumigación, estas últimas con más oportunidad que las primeras pues aquellas se vieron bloqueadas por importantes líneas aéreas con base en Camagüey, como la Pan American o la holandesa KLM.
La recién creada Empresa Aeronáutica de Cuba, totalmente camagüeyana y de escaso capital, fue la primera de su tipo en el país y levantó sus instalaciones en la dura sabana del Camino de la Matanza, territorio situado a unos seis kilómetros al norte de la ciudad y al que se podía llegar desde la carretera a Nuevitas, a través de un terraplén que se iniciaba frente a donde hoy se encuentra el reparto Lenin.
Este aeropuerto, aunque oficializado con el nombre de Bernabé Sánchez Adán, desde siempre se le conoció como Cadenas, debido a que parte de esas tierras pertenecían a una familia de ese apellido y accionistas mayores de las obras que allí se levantaron. Aquella primera empresa fue creada por los pilotos aficionados Eugenio Silva y los hermanos Julio y Enrique Cadenas Salazar, jóvenes procedentes de familias con cierta holgura económica, quienes unieron sus capitales para adquirir varias avionetas deportivas, modelo Gras Happer, de la fábrica Taylorcraft, diseñadas especialmente para aprendizaje.
Los instructores, según se anunció, eran cubanos graduados en las academias Kelly y Randolph Field, en Norteamérica, famosas por esa época ya que por sus aulas habían pasado numerosos cubanos, muchos de ellos incorporados luego a la aeronáutica civil o militar.
Junto a la academia se inauguró también un servicio de fotografía aérea, talleres, transporte de carga y pasaje y un departamento de compra y venta de aviones y piezas para los mismos.
Por esa época la aviación civil era privativa de ricos colonos y hacendados, quienes por lo general contaban en sus tierras con difíciles y minúsculos aeropuertos particulares, existían también pistas en centrales azucareros utilizadas por los dueños y administradores de esas industrias.
La academia camagüeyana garantizaba el título de piloto tras 40 horas de vuelo, además de aprobar materias relacionadas con la navegación aérea, meteorológica, radio, mecánica y otros temas teóricos.
En julio de ese mismo año la empresa adquirió un viejo avión Lycoung, de 250 caballos de fuerza, con capacidad para cinco pasajeros, que por un tiempo prestó servicio sobre una ruta trazada a lo largo de la costa norte de la provincia con escalas en Jaronú, Cunagua y Morón, hasta que poco después tuvo un trágico fin.
A la postre el aeropuerto de Cadenas y la Escuela de Aviación desaparecieron, aunque luego de 1959 sus instalaciones, conocidas desde ese año como Alas Cívicas, se convirtieron en centro de instrucción de los primeros batallones de las Milicias Nacionales Revolucionarias






Deja una respuesta